Herencia
Aprovecho la ocasión
para proclamarte la dueña absoluta
de todas mis prioridades.
Dejo hipotecadas las maletas
y esa costumbre idiota de extraviarte.
Te regalo una prerrogativa
y mis estupideces
con todos los centavos correspondientes.
Renuncio también
a cualquier otro tipo de pertenencia,
pero mi dolor,
ése
nadie
me lo quita.

