Wednesday, July 28, 2010

Después del "yo" estás tú

De cualquier modo,
el dado estaba echado.

Estaba blandiendo el viento,
tranquilo,
en cámara lenta;
por eso pensé en caminar hacia el río
sin casa de campaña,
ni fuego,
ni refugio,
ni siquiera la nena.

Busqué un rincón para fumarme el porro,
pero no tenía el ajedrez
ni las damas chinas,
sólo mi mascota...

Cargaba casi siempre vacíos en la espalda,
recargaba los dientes en la mesa
y balbuceaba con las piernas bien pegadas al piso,
él decía que al hablar volaba
y no le gustaban nada las alturas...
¿y qué?
lo haría de cualquier manera,
para eso había ido;
de otro modo,
el mentir en el trabajo habría sido inútil,
aunque era inútil el trabajo.

La inutilidad de mi celular no me dejó pensar.

Solo rechino los dientes
como aquel escritor que dijo:
¡basta!,
¡ésta vez me escuchan porque me escuchan!
¡ni mis piernas, ni mis ropas sucias
y mucho menos la carne en mis labios
sabotearán mis pensamientos,
mis titubeos, mis canciones, mis caricias!

Pero decidí olvidarme del cuerpo,
de mí.

Lo primero que vino a mi mente entonces fue un gato,
uno gris y sin mucho pelo,
me dijo que fumaba mucha marihuana
y que mi guitarra estaba más desafinada que mi cerebro
y se llamaba como esas gotas transparentes
primas hermanas del rocío de la mañana,
no como las prisioneras de la industria embotellada,
embotelladora,
calcárea.

Era casi lo mismo.

Estaba en mi mano la "mise en abyme":
la embotelladora siendo embotellada en una embotelladora
que es embotellada... ad infinitum.

-Fin- me aseguró.
-¿Nos vemos luego?

Y nos morimos jóvenes,
como flores,
antes de marchitar por completo.

1 Comments:

Blogger Victor Valdovinos said...

Cadáver exquisito escrito por: Pável García Gatica pavelggg@hotmail.com, Oliverio Rozado Castillejos olimorfina@hotmail.com, y su servilleta

5:30 PM  

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